Una y otra vez.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Repetiría:
Tiempos
Oportunidades
Décimas de segundos
Ocasiones.
Repeat.
Replay.
Rebobina, que no me ha dado tiempo y ya me estoy
despidiendo.
El partir, el marchar, el ir…
Y me reitero si digo que ese ir significa que has estado.
Me reitero y digo que si no sintiéramos que algo se nos
desgarra cada vez que nos vamos, seguramente, la sonrisa que en nuestra cara se
pinta al volver, no sería tan similar a la de un buzón de correos.
De los de antaño, de los que
tenían una apertura de casi medio metro.
Así nuestra sonrisa al volver.
Al volver a vernos. Al volver a juntarnos, sentirnos,
besarnos, abrazarnos, brindar y hablar sobre todo y, sobre absolutamente nada.
Y, curioso, cuando se comparte esa nada, parece que lo tienes todo. Un paseo.
Un silencio. Un banco al sol. Un cigarro “ah no, que ya no fumamos joder, que
aaassssco de vida” y nos reímos. De lo absurdo.
Me reitero, y te digo, que si cada carcajada (de esas, de
las nuestras, de las sinceras, de las que te desgarran el pecho, como si fueras
a soltar un esputo, de esas) me cuesta una lagrima, hoy por hoy, y en este
contexto, valorando… “pásame el pañuelo que sollozo mientras cierro”.
Y me voy.
Y, soy consciente que, si no fuera porque me tengo que ir,
no me gustaría tanto el volver.
Y, soy consciente, también, que si no me tuviera que ir…
desearía salir de aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario