miércoles, 3 de julio de 2024

A pedir... Té

 

Sonreí.

Sabía lo difícil que podía resultar tan solo expresar esas analogías para ella.

Me encantaba como insinuaba las situaciones, dejando que cada cual hiciera sus interpretaciones e identificaciones con el momento vital que le acompañase.

Le puse la mano sobre la rodilla. Le cogí el filtro, el tabaco y los papeles, e hice que los perdiera… Tan solo le deje el fuego, por si necesitaba volver a prenderse a lo bonzo y resurgir de sus cenizas… una vez más.

-        Sé que tienes miedo. Yo también- dije mirando hacia dentro- Pero para volver a escribir a color hay que arriesgarse a sentirlo. Deja de escribir con el gris de tus cenizas pasadas.

·        Y…. atrévete

o   Una vez más…

§  A perder

§  Té.

-        Lo intento. – Dijo mientras se retiraba de la boca el filtro del cigarro que no se iba a fumar. – Igual que intento dejar de fumar. - Y sonrío mirándome (media sonrisa, siempre)- Te juro que intento adornar con bonitos trazos el folio en blanco de esta historia. Estética y emocional a partes iguales, que no sea tan solo una historia de Instagram, de perfecta forma y armonía, pero insulsa en el mentiroso contenido.

Intento que nuestra realidad sea la más pura verdad interior. Intento volver a vivir desde mis entrañas esta historia que se me presenta… Pero…

No lo consigo.

No sé si es el papel, que ya está tullido del paso del tiempo, de historias de mierda con finales abandonados.

O… quizás sea el bolígrafo, que se ha cansado de perder tinta para acabar diciendo nada.

O… simplemente… quizás ambos hayan estado mucho tiempo en desuso y necesitan “engrasarse” y… eso va despacio…

Oyes… ¿Por qué no vas a pedir… té?

martes, 28 de mayo de 2024

Imposibles conversaciones.

 

Me gustaría tener una conversación con el tiempo pasado. 

Me gustaría hablar con los recuerdos. Preguntarles que tal les va, saber de ellos. 
Me gustaría explicarles por qué me comporté del aquel modo y, escuchar, como sus frases les abren en canal mostrando el interior de su ser.
Sin callar.
Sin medir los gestos por miedo a las consecuencias. 

Me gustaría volver a esos últimos momentos del final, simplemente para cambiar las últimas replicas, las últimas acciones y, poder despedirme con un abrazo, una sonrisa y una única palabra:

GRACIAS. 


y subí al fitu... y no vi nada.
y lloré en silencio tu recuerdo... y me pregunté...
                                                                        ¿me recordará?





¿Confort?


 Declaro la guerra a la zona de Confort.


Tenemos que saltarla por encima, huirlas, enfrentarnos desnudas ante lo nuevo. 

HELADAS, EXPUESTAS, CON MIEDO.

Y poco a poco irnos vistiendo, con lo obtenido en el nuevo contexto. 

Volviendo a una templanza, a una confianza. 

Haciendo perfectos nuestros trajes en nuestro nuevo entorno. 

Ofreciendo nuestra mejor versión... o no.

Y cuando nuestro traje se vuelva barroco; 

sobrecargado de abalorios sin valor, que ya no aportan, que ya no importan.... 

haciendo que su nueva presencia pese sobre nuestros hombros...

Es el momento  de un nuevo cambio.

De contexto, de traje, de enfoque....

                                                        De progreso. 

Milana



¡Y comenzó su espectáculo de bailaora flamenca,
 con giros imposibles que parecían hacerla levitar,
las plumas revoloteando sobre su cabeza,
su cola impulsada hacía el cielo, 
sus uñas junto a su mirada. 
Una vuelta.
Y otra.
Y otra más.
En rauda rapidez dejándose caer!




Ahora...





 Mirada de vencedora...





En sus uñas, entre sus garras, su presa. 

Baja su cara, 

dispuesta a festejarse. 



¡AAAAY! Milana.... En tus bailares siempre caen....

Recuerdos del olvido




Andando por el cultivo que un día cuidaste
Trepando el ciruelo que un día podaste
Levantando el cartel ajado en el que pone:
"No pasar; esto es de alguien..."

Medía sonrisa,
Propiedad privada del olvido (me digo)
Y sigo...



 

sábado, 23 de marzo de 2024

Redención.

Lo siento. 

Lo siento por no alcanzar los ideales que depositaste en mí, 
pero ya te avisé: 
-"No me pongas en un pedestal, a ver si me voy a caer." 
Aunque, seamos sinceras, más bien me tire de cabeza.

Y te avisé: "solo acompáñame si lo que quieres es
perderte andando entre sonrisas y, andando, 
encontrarte enredada en la plenitud del viento, que, 
para todas aquellas que sabemos escuchar, te susurra la verdad." 
Siempre subjetiva. 

Y te lo matice: "como mucho, si quieres, acompáñame, 
pero ni se te ocurra seguirme." 

Y... me seguiste... 

Me seguiste en tu intento desesperado de encontrar cabos 
que te ayudarán en la búsqueda de tu sentido. 
Ahora no me exijas que te lleve a puerto, que yo:

ni pedí rumbo,

ni pedí guía, 

y, por supuesto
                             JAMÁS PEDÍ SER 
                                                                guía. 


domingo, 21 de enero de 2024

Respira.

 

Y me miró con sus ojos verdes llenos de ilusión.

-        Qué miedo, ¿no?

-        Miedo...¿A qué?- pregunté mientras sonreía, sin poder mirarle a los ojos, con la mirada gacha, mientras cerraba el gri-gri.

-         Pues... miedo. Miedo a llevar tanto tiempo ilusionándome con algo, luchando por algo, saboreando cada uno de los movimientos, de los gestos y... ahora… Enfrentar la verdad. ¿Será cómo lo he ensayado? Miedo a caer... miedo a no conseguirlo, o, lo que es peor, conseguirlo y que no sea como esperaba…

-         No sabes cómo te entiendo. Yo también tengo miedo, tengo miedo a proyectar ilusiones que acaben no cumpliéndose. Tengo miedo a volver a fracasar, a volver a caer, a tener que reconstruir mi ego, de nuevo, otra vez. Miedo a no ser suficiente… Pero… ¿Y qué? Y qué si me caigo, y qué si no encadeno, y qué si no soy lo suficiente. Volveré a intentarlo. O no. Quizás no es que yo no sea lo suficiente para esta vía, quizás es que esta vía no sea para mí. Pero, escucha (y aquí si me atreví a mirarle a los ojos) Quizás lo importante no sea la respuesta a esas preguntas, quizás lo importante es todo lo que se siente mientras te vas respondiendo a esas preguntas. En cada paso, en cada movimiento, en cada RES PI RA CIÓN.

Y... encadenó.

miércoles, 10 de enero de 2024

Continuo.

 

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Repetiría:

            Tiempos

            Oportunidades

                 Décimas de segundos

            Ocasiones. 

           

Repeat.

Replay.

Rebobina, que no me ha dado tiempo y ya me estoy despidiendo.

El partir, el marchar, el ir…

Y me reitero si digo que ese ir significa que has estado.

Me reitero y digo que si no sintiéramos que algo se nos desgarra cada vez que nos vamos, seguramente, la sonrisa que en nuestra cara se pinta al volver, no sería tan similar a la de un buzón de correos.

De los de antaño, de los que tenían una apertura de casi medio metro.

Así nuestra sonrisa al volver.

Al volver a vernos. Al volver a juntarnos, sentirnos, besarnos, abrazarnos, brindar y hablar sobre todo y, sobre absolutamente nada. Y, curioso, cuando se comparte esa nada, parece que lo tienes todo. Un paseo. Un silencio. Un banco al sol. Un cigarro “ah no, que ya no fumamos joder, que aaassssco de vida” y nos reímos. De lo absurdo.

Me reitero, y te digo, que si cada carcajada (de esas, de las nuestras, de las sinceras, de las que te desgarran el pecho, como si fueras a soltar un esputo, de esas) me cuesta una lagrima, hoy por hoy, y en este contexto, valorando… “pásame el pañuelo que sollozo mientras cierro”.

Y me voy.

Y, soy consciente que, si no fuera porque me tengo que ir, no me gustaría tanto el volver.

Y, soy consciente, también, que si no me tuviera que ir… desearía salir de aquí.



miércoles, 3 de enero de 2024

Divertido presente.

 

Me divierte.

Me divierte ver mi cambio. En este ensimismamiento narcisista que todas las personas en algún momento tenemos. Este vivir para dentro, repensando nuestra vida y paladeando lo vivido, intentándole estrujar el último aprendizaje bajo la perspectiva actual.

Me divierte.

Me divierte ver como ya he andado por determinados senderos y, que vuelvo a ellos, sin acordarme. Me divierte ver en ellos mis pisadas, pasadas. Igual, pero cambiadas. Y me río. Antes desesperaría ante tal olvido, pero hoy, me rio. Y ese cambio me enorgullece, a la vez que me divierte.

Me divierte.

Me divierte el paso del tiempo, y como hoy me ha dicho un amigo: "No sé por dónde andaré mañana. He pasado demasiado tiempo pensando cual será mi próxima zancada, así que hoy disfruto de la pisada, y ya mañana, veré la andada. Porque el futuro es hoy, y hoy fue ayer."  

Así que… me divierte

 mi presente.