Declaro la guerra a la zona de Confort.
Tenemos que saltarla por encima, huirlas, enfrentarnos desnudas ante lo nuevo.
HELADAS, EXPUESTAS, CON MIEDO.
Y poco a poco irnos vistiendo, con lo obtenido en el nuevo contexto.
Volviendo a una templanza, a una confianza.
Haciendo perfectos nuestros trajes en nuestro nuevo entorno.
Ofreciendo nuestra mejor versión... o no.
Y cuando nuestro traje se vuelva barroco;
sobrecargado de abalorios sin valor, que ya no aportan, que ya no importan....
haciendo que su nueva presencia pese sobre nuestros hombros...
Es el momento de un nuevo cambio.
De contexto, de traje, de enfoque....
De progreso.
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