¡Y comenzó su espectáculo de bailaora flamenca,
con giros imposibles que parecían hacerla levitar,
las plumas revoloteando sobre su cabeza,
su cola impulsada hacía el cielo,
sus uñas junto a su mirada.
Una vuelta.
Y otra.
Y otra más.
En rauda rapidez dejándose caer!
Ahora...
Mirada de vencedora...
En sus uñas, entre sus garras, su presa.
Baja su cara,
dispuesta a festejarse.
¡AAAAY! Milana.... En tus bailares siempre caen....
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