domingo, 21 de enero de 2024

Respira.

 

Y me miró con sus ojos verdes llenos de ilusión.

-        Qué miedo, ¿no?

-        Miedo...¿A qué?- pregunté mientras sonreía, sin poder mirarle a los ojos, con la mirada gacha, mientras cerraba el gri-gri.

-         Pues... miedo. Miedo a llevar tanto tiempo ilusionándome con algo, luchando por algo, saboreando cada uno de los movimientos, de los gestos y... ahora… Enfrentar la verdad. ¿Será cómo lo he ensayado? Miedo a caer... miedo a no conseguirlo, o, lo que es peor, conseguirlo y que no sea como esperaba…

-         No sabes cómo te entiendo. Yo también tengo miedo, tengo miedo a proyectar ilusiones que acaben no cumpliéndose. Tengo miedo a volver a fracasar, a volver a caer, a tener que reconstruir mi ego, de nuevo, otra vez. Miedo a no ser suficiente… Pero… ¿Y qué? Y qué si me caigo, y qué si no encadeno, y qué si no soy lo suficiente. Volveré a intentarlo. O no. Quizás no es que yo no sea lo suficiente para esta vía, quizás es que esta vía no sea para mí. Pero, escucha (y aquí si me atreví a mirarle a los ojos) Quizás lo importante no sea la respuesta a esas preguntas, quizás lo importante es todo lo que se siente mientras te vas respondiendo a esas preguntas. En cada paso, en cada movimiento, en cada RES PI RA CIÓN.

Y... encadenó.

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